Al día siguiente fui por la mañana al mismo lugar a intentar fotografiar el ave. Al principio no estaba, pero a los pocos minutos apareció en el mismo lugar en donde había sido avistada por primera vez.
El ave presentaba un aspecto desconocido para mí, con el cuerpo color chocolate y la cabeza blanca, lo cual me despistó bastante al principio.
Fijándome en los detalles de las patas, pico, nuca y coloración más minucioso, creí concienzudamente que me encontraba ante un joven de esta especie.
Cuando llegó Andrew M. Paterson al lugar, tanto él como yo estábamos completamente convencidos que se trataba efectivamente de esa especie, nada más lejos de la realidad. Gracias a una amistosa y sana discusión en una afamada red social (Facebook), fui entrando en razón y descubrí que pese a mis más de 20 años de experiencia avistando Gaviotas de Audouin en las playas de El Palo, aún no había visto una con semejante plumaje, y semejante actitud ante la presencia cercana de un ser humano.
Como dijo un anciando antepasado mío "...muriendo y aprendiendo..."
1 comentarios:
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